Ablación guiada por imagen para nódulos tiroideos benignos.
La ablación de nódulos tiroideos es una intervención ambulatoria guiada por imágenes que reduce el tamaño de un nódulo tiroideo desde el interior, sin incisiones, sin extirpar la glándula y sin necesidad de recurrir a un tratamiento sustitutivo de hormonas tiroideas de por vida. Se trata de una alternativa a la lobectomía tiroidea o a la tiroidectomía total en casos de nódulos benignos que provocan síntomas de compresión o problemas estéticos, nódulos tiroideos con función autónoma (tóxicos) y quistes tiroideos recurrentes.
La mayoría de los nódulos tiroideos son benignos y solo requieren ecografías periódicas. Sin embargo, algunos crecen hasta el punto de notarse: presión al tragar, sensación de plenitud en la parte delantera del cuello y, en ocasiones, cambios en la voz. Otros son visibles en el espejo. Y algunos producen de forma silenciosa un exceso de hormona tiroidea y comienzan a afectar a cómo te sientes desde dentro. Durante décadas, la respuesta fue la misma: cirugía, a menudo seguida de un tratamiento de por vida con levotiroxina.La ablación tiroideaes una opción más novedosa, guiada por imágenes: se realiza en el mismo día, sin incisiones, y el resto de la tiroides permanece en su sitio.
¿Qué es la ablación tiroidea?
La ablación tiroidea consiste en aplicar calor o alcohol de forma selectiva para destruir las células del interior de un nódulo tiroideo, sin afectar al resto de la glándula. A lo largo de los meses siguientes, el cuerpo reabsorbe el tejido tratado y el nódulo se reduce gradualmente. Existen varias técnicas, y el equipo médico elegirá la más adecuada en función de las características de tu nódulo:
- La ablación por radiofrecuencia (ARF): la técnica más habitual. Un electrodo delgado aplica calor de forma suave al nódulo bajo guía ecográfica en tiempo real.
- Ablación por microondas (MWA): técnica similar que utiliza energía de microondas, a veces preferida para nódulos de mayor tamaño.
- Ablación con etanol (PEI, inyección percutánea de etanol): se recomienda para los nódulos tiroideos que son en su mayoría quistes. Se drena el líquido y se inyecta una pequeña cantidad de alcohol de grado médico para evitar que el quiste se vuelva a llenar.
- Ablación con láser: utiliza finas fibras láser y está disponible en determinados centros.
Las cuatro intervenciones se realizan bajo control ecográfico, sin incisiones y sin anestesia general.
Una alternativa a la cirugía
La cirugía de tiroides —ya seauna lobectomía tiroidea(extirpación de la mitad de la glándula) ouna tiroidectomía total(extirpación de toda la glándula)— es una técnica consolidada y sigue siendo la opción adecuada para muchos pacientes, especialmente cuando existe la sospecha de un cáncer más allá de los microcarcinomas más pequeños o cuando el nódulo es demasiado grande o presenta una anatomía demasiado compleja para la ablación. Pero la cirugía conlleva las características propias de cualquier intervención: anestesia general, una incisión en la parte delantera del cuello, un pequeño riesgo de cambio en la voz y —tras una tiroidectomía total— una dosis diaria de levotiroxina durante el resto de la vida.
La ablación es diferente. Se realiza con anestesia local, a menudo acompañada de una sedación ligera. No hay incisión, no se extirpa la tiroides y la mayoría de los pacientes conservan la función tiroidea normal y nunca necesitan medicación sustitutiva. Para los nódulos benignos, los nódulos de funcionamiento autónomo (tóxicos) que causan hipertiroidismo y los quistes tiroideos recurrentes que se vuelven a llenar tras la aspiración, la ablación es ahora el tratamiento establecido en las guías internacionales de la Sociedad Coreana de Radiología Tiroidea, la Asociación Europea de Tiroides y la AACE.1,2
Cómo se presenta el día
Por la mañana, acudirá a la sala de consultas externas. Tras la anestesia local y una sedación ligera, se le colocará una sonda de ecografía en el cuello. A través de una pequeña punción en la piel, se introducirá un electrodo de aguja fina hasta llegar al propio nódulo. La energía se aplica en pequeñas zonas a lo largo del nódulo, mientras el equipo protege cuidadosamente la tiroides circundante, el nervio que va a la laringe y las diminutas glándulas paratiroides situadas junto a la tiroides. La intervención duraentre 30 y 60 minutos. La mayoría de los pacientes se van a casa el mismo día.
Es posible que sienta una sensación de calor o presión durante el tratamiento. Después, es normal que se presente un leve dolor en el cuello y un pequeño hematoma en el lugar de la punción, que desaparecerán en unos días con medicamentos de venta libre. No queda ninguna cicatriz.
Qué cabe esperar con el paso del tiempo
La reducción se produce de forma gradual. Los síntomas compresivos —presión, dificultad para tragar, cambios en la voz— suelen empezar a remitir en las primeras semanas. En las ecografías de seguimiento, la mayoría de los nódulos benignos sereducen aproximadamente un 50 % a los 6 meses y entre un 70 % y un 80 % a los 12 meses, y siguen reduciéndose durante el año o los dos años siguientes.3,4 En el caso de los nódulos con función autónoma, las pruebas de función tiroidea suelen normalizarse en el mismo intervalo de tiempo. El procedimiento puede repetirse de forma segura si el nódulo vuelve a crecer.
¿Quién es un buen candidato?
La ablación es la opción más adecuada para pacientes con un nódulo tiroideo benigno confirmado mediante ecografía (normalmente TI-RADS 2-3 o equivalente) y en al menos un —por lo general dos— resultados de citología por aspiración con aguja fina interpretados como benignos (Bethesda II), cuando el nódulo provoca síntomas de compresión, problemas estéticos o hipertiroidismo (en el caso de un adenoma tóxico). Los quistes tiroideos recurrentes que se vuelven a llenar tras una o más aspiraciones son excelentes candidatos para la ablación con etanol. También hay cada vez más pruebas a favor de la ablación en determinados microcarcinomas papilares de bajo riesgo en pacientes que, de otro modo, serían candidatos a la vigilancia activa, y en determinadas recidivas locorregionales tras una tiroidectomía. La idoneidad para la intervención siempre se confirma conjuntamente con su endocrinólogo o cirujano endocrino.
¿Qué es la ablación tiroidea?
La ablación tiroidea consiste en aplicar calor o alcohol de forma selectiva para destruir las células del interior de un nódulo tiroideo, sin afectar al resto de la glándula. A lo largo de los meses siguientes, el cuerpo reabsorbe el tejido tratado y el nódulo se reduce gradualmente. Existen varias técnicas, y el equipo médico elegirá la más adecuada en función de las características de tu nódulo:
- La ablación por radiofrecuencia (ARF): la técnica más habitual. Un electrodo delgado aplica calor de forma suave al nódulo bajo guía ecográfica en tiempo real.
- Ablación por microondas (MWA): técnica similar que utiliza energía de microondas, a veces preferida para nódulos de mayor tamaño.
- Ablación con etanol (PEI, inyección percutánea de etanol): se recomienda para los nódulos tiroideos que son en su mayoría quistes. Se drena el líquido y se inyecta una pequeña cantidad de alcohol de grado médico para evitar que el quiste se vuelva a llenar.
- Ablación con láser: utiliza finas fibras láser y está disponible en determinados centros.
Las cuatro intervenciones se realizan bajo control ecográfico, sin incisiones y sin anestesia general.
Una alternativa a la cirugía
La cirugía de tiroides —ya seauna lobectomía tiroidea(extirpación de la mitad de la glándula) ouna tiroidectomía total(extirpación de toda la glándula)— es una técnica consolidada y sigue siendo la opción adecuada para muchos pacientes, especialmente cuando existe la sospecha de un cáncer más allá de los microcarcinomas más pequeños o cuando el nódulo es demasiado grande o presenta una anatomía demasiado compleja para la ablación. Pero la cirugía conlleva las características propias de cualquier intervención: anestesia general, una incisión en la parte delantera del cuello, un pequeño riesgo de cambio en la voz y —tras una tiroidectomía total— una dosis diaria de levotiroxina durante el resto de la vida.
La ablación es diferente. Se realiza con anestesia local, a menudo acompañada de una sedación ligera. No hay incisión, no se extirpa la tiroides y la mayoría de los pacientes conservan la función tiroidea normal y nunca necesitan medicación sustitutiva. Para los nódulos benignos, los nódulos de funcionamiento autónomo (tóxicos) que causan hipertiroidismo y los quistes tiroideos recurrentes que se vuelven a llenar tras la aspiración, la ablación es ahora el tratamiento establecido en las guías internacionales de la Sociedad Coreana de Radiología Tiroidea, la Asociación Europea de Tiroides y la AACE.1,2
Cómo se presenta el día
Por la mañana, acudirá a la sala de consultas externas. Tras la anestesia local y una sedación ligera, se le colocará una sonda de ecografía en el cuello. A través de una pequeña punción en la piel, se introducirá un electrodo de aguja fina hasta llegar al propio nódulo. La energía se aplica en pequeñas zonas a lo largo del nódulo, mientras el equipo protege cuidadosamente la tiroides circundante, el nervio que va a la laringe y las diminutas glándulas paratiroides situadas junto a la tiroides. La intervención duraentre 30 y 60 minutos. La mayoría de los pacientes se van a casa el mismo día.
Es posible que sienta una sensación de calor o presión durante el tratamiento. Después, es normal que se presente un leve dolor en el cuello y un pequeño hematoma en el lugar de la punción, que desaparecerán en unos días con medicamentos de venta libre. No queda ninguna cicatriz.
Qué cabe esperar con el paso del tiempo
La reducción se produce de forma gradual. Los síntomas compresivos —presión, dificultad para tragar, cambios en la voz— suelen empezar a remitir en las primeras semanas. En las ecografías de seguimiento, la mayoría de los nódulos benignos sereducen aproximadamente un 50 % a los 6 meses y entre un 70 % y un 80 % a los 12 meses, y siguen reduciéndose durante el año o los dos años siguientes.3,4 En el caso de los nódulos con función autónoma, las pruebas de función tiroidea suelen normalizarse en el mismo intervalo de tiempo. El procedimiento puede repetirse de forma segura si el nódulo vuelve a crecer.
¿Quién es un buen candidato?
La ablación es la opción más adecuada para pacientes con un nódulo tiroideo benigno confirmado mediante ecografía (normalmente TI-RADS 2-3 o equivalente) y en al menos un —por lo general dos— resultados de citología por aspiración con aguja fina interpretados como benignos (Bethesda II), cuando el nódulo provoca síntomas de compresión, problemas estéticos o hipertiroidismo (en el caso de un adenoma tóxico). Los quistes tiroideos recurrentes que se vuelven a llenar tras una o más aspiraciones son excelentes candidatos para la ablación con etanol. También hay cada vez más pruebas a favor de la ablación en determinados microcarcinomas papilares de bajo riesgo en pacientes que, de otro modo, serían candidatos a la vigilancia activa, y en determinadas recidivas locorregionales tras una tiroidectomía. La idoneidad para la intervención siempre se confirma conjuntamente con su endocrinólogo o cirujano endocrino.
Concierta una cita en Tampa, Florida
Si le han dicho que tiene un nódulo tiroideo benigno que le causa molestias o le preocupa por motivos estéticos, si en su exploración se observa un nódulo tiroideo «caliente» o si le han aspirado un quiste tiroideo más de una vez y sigue reapareciendo, quizá valga la pena que considere la ablación tiroidea. Florida Interventional Specialists atiende a pacientes de Tampa, San Petersburgo, Clearwater, Brandon, Wesley Chapel y la región de la Costa del Golfo.
Llame al 813-844-4570
Habla con nuestro equipo
En nuestra consulta podemos responder a sus preguntas sobre los requisitos para someterse a una ablación tiroidea, los exámenes previos necesarios antes de programar la intervención, la recuperación y cómo encaja el procedimiento en el plan de su endocrinólogo o cirujano endocrino.
De lunes a viernes, de 8:00 a 17:00
La ablación tiroidea de un vistazo
- Se utiliza como alternativa a:lobectomía, tiroidectomía, yoduro radiactivo (RAI)
- Duración de la intervención:entre 30 y 60 minutos
- Anestesia:local + sedación ligera
- Estancia hospitalaria:alta el mismo día
- Reducción del volumen a los 6 meses:~50 %
- Reducción del volumen a los 12 meses:70-80 %
- Función tiroidea:normalmente intacta
- Repetible:Sí
- En colaboración con:Endocrinología, Cirugía endocrina, Otorrinolaringología, Atención primaria
