Alivio del dolor pélvico crónico causado por el reflujo venoso ovárico y pélvico.
La congestión venosa pélvica —también conocida como síndrome de congestión pélvica— es una causa tratable de dolor pélvico crónico que a menudo se pasa por alto en las pruebas de rutina. La embolización de las venas ováricas y pélvicas guiada por imagen es una intervención mínimamente invasiva que se realiza en el mismo día y que ocluye las venas con reflujo anómalo, tratando así los síntomas desde su origen.
A muchas mujeres con dolor pélvico crónico se les dice que las pruebas de imagen no muestran nada anormal: ni miomas, ni lesiones grandes de endometriosis, ni una causa evidente. Para un grupo significativo de ellas, el problema real se encuentra en las venas pélvicas. Las válvulas defectuosas provocan que la sangre se estanque en las venas ováricas e ilíacas internas, lo que provoca congestión en la pelvis y da lugar a un dolor intenso y sordo que empeora al permanecer de pie durante mucho tiempo, se agrava durante la menstruación, se intensifica tras las relaciones sexuales y alcanza su punto álgido al final del día. Esta afección se denominacongestión venosa pélvica—también conocida comosíndrome de congestión pélvica (SCP)— y es tanto frecuente como tratable.

¿Qué es la congestión venosa pélvica?
Las venas que drenan la pelvis —las venas ováricas (gonadales) y las ramas de la vena ilíaca interna— cuentan con válvulas unidireccionales que mantienen el flujo sanguíneo hacia el corazón. Cuando esas válvulas fallan, la sangre refluye hacia abajo y se acumula en la parte profunda de la pelvis. Las venas se dilatan formando canales similares a las varices alrededor del útero, los ovarios y la pelvis en general. La presión y la congestión irritan los nervios y tejidos adyacentes, lo que provoca dolor pélvico crónico.1
Este mismo mecanismo puede provocarvarices vulvarias,varices perineales y varices de distribución atípica en la parte interna del muslo y la parte posterior de la pierna. También es una causa reconocida devarices recurrentes en las piernas tras una ablación previa de la vena safena, cuando en realidad el origen ha sido la pelvis desde el principio.2
Síntomas típicos
El cuadro clínico clásico incluye:
- Dolor pélvico crónicoque dura al menos 6 meses; suele ser un dolor sordo y opresivo, más que un dolor agudo.
- El dolor empeora al estar de pie durante mucho tiempo o al final del día, y mejora al estar tumbado
- Dispareunia(dolor durante las relaciones sexuales) ydolor poscoitalque puede prolongarse durante horas hasta el día siguiente
- Dolor que se agrava durante la menstruación(dismenorrea)
- Sensación de pesadez o presión en la pelvis
- Venas varicosas vulvarias, perineales o atípicas de las extremidades inferiores
- Síntomas tras el embarazo: esta afección es más frecuente en mujeres multíparas, ya que el embarazo aumenta la presión venosa pélvica y daña las válvulas.
Cómo se diagnostica
La congestión venosa pélvica es un diagnóstico de patrón. La anamnesis es más específica que cualquier prueba de imagen por sí sola, pero las pruebas de imagen confirman el reflujo venoso y descartan otras causas. El estudio suele incluir unaecografía Doppler pélvica transvaginal y transabdominal,una venografía por resonancia magnética (MRV) ouna venografía por tomografía computarizada (CTV)para demostrar la dilatación y el reflujo de las venas ováricas y pélvicas. Otros factores primarios causantes del dolor —comola endometriosis,la adenomiosis,los fibromas uterinos,la cistitis intersticial yla disfunción del suelo pélvico— son evaluados y descartados por equipos de ginecología y de dolor pélvico antes de plantearse la embolización. La venografía selectiva realizada durante la propia intervención proporciona la confirmación definitiva.
Enfermedades relacionadas: síndrome de «cascanueces» y síndrome de May-Thurner
Hay dos síndromes de compresión anatómica que suelen contribuir a la congestión venosa pélvica y que se evalúan durante el estudio diagnóstico:
- Síndrome de May-Thurner: la arteria ilíaca común derecha comprime la vena ilíaca común izquierda en el punto en el que esta la cruza por delante, lo que ralentiza el retorno venoso procedente de la pelvis izquierda y la pierna izquierda. Cuando se diagnostica, suele colocarse un stent en la vena ilíaca, junto con una embolización de la vena ovárica, para tratar ambos problemas.
- Síndrome del cascanueces: la vena renal izquierda queda comprimida entre la aorta y la arteria mesentérica superior, lo que provoca una presión de reflujo hacia la vena ovárica izquierda. En determinados pacientes, la embolización de la vena ovárica alivia los síntomas pélvicos; los casos graves pueden requerir la colocación de un stent en la vena renal o una derivación quirúrgica realizada por cirugía vascular.
Cómo funciona el procedimiento
La embolización de las venas ováricas y pélvicas se realiza en una sala de intervenciones hospitalaria, bajo anestesia local con sedación ligera. A través de una pequeña punción en el cuello o la ingle, se introduce un catéter fino, guiado por imágenes de rayos X en tiempo real, hasta las venas ováricas y las venas ilíacas internas. Las venografías selectivas confirman el reflujo y localizan los conductos anómalos. A continuación, las venas con reflujo se cierran mediante una combinación demicroespirales,tapones vasculares(como el Amplatzer Vascular Plug) yescleroterapiaconespuma detetradecilsulfato de sodio o polidocanol. Si se detecta el síndrome de May-Thurner o una compresión tipo «cascanueces», se puede realizar un tratamiento adicional, como la implantación de un stent en la vena ilíaca, en la misma sesión. No se realizan incisiones, ni histerectomía, ni extirpación de ningún órgano pélvico. La duración total de la intervención suele ser de entre 60 y 90 minutos, y la mayoría de las pacientes reciben el alta el mismo día.
Lo que revelan los estudios
Las series publicadas han demostrado de forma sistemática reducciones significativas del dolor pélvico crónico y la dispareunia tras la embolización de las venas ováricas y pélvicas, con un beneficio sostenido durante el seguimiento a largo plazo.3,4 La intervención no daña los ovarios en sí y no se asocia con infertilidad, menopausia prematura ni alteraciones hormonales; muchas pacientes han llevado a término sus embarazos tras la embolización.
Referencias
- Meissner MH, Khilnani NM, Labropoulos N, et al. La clasificación «Síntomas-Várices-Fisiopatología» de los trastornos venosos pélvicos: un informe del Grupo de Trabajo Internacional sobre Trastornos Venosos Pélvicos de la Sociedad Americana de Venas y Linfáticos.J Vasc Surg Venous Lymphat Disord. 2021;9(3):568–584.
- Hartung O, Grisey A, Boufi M, et al. Obstrucción del drenaje venoso pélvico en pacientes con dolor pélvico crónico: prevalencia y tratamiento mediante la implantación de stents en la vena ilíaca.J Vasc Surg Venous Lymphat Disord. 2021;9(2):450–457.
- Kim HS, Malhotra AD, Rowe PC, Lee JM, Venbrux AC. Emboloterapia para el síndrome de congestión pélvica: resultados a largo plazo.J Vasc Interv Radiol. 2006;17(2, parte 1):289–297.
- Daniels JP, Champaneria R, Shah L, et al. Eficacia de la embolización o la escleroterapia de las venas pélvicas para reducir el dolor pélvico crónico: una revisión sistemática.J Vasc Interv Radiol. 2016;27(10):1478–1486.e8.
Preguntas frecuentes
¿Qué es el síndrome de congestión pélvica?
El síndrome de congestión pélvica —también denominado enfermedad venosa pélvica— es un dolor pélvico crónico causado por un flujo anómalo en las venas ováricas y pélvicas. Las válvulas de dichas venas dejan de funcionar correctamente, la sangre se acumula en la pelvis y la congestión venosa resultante provoca un dolor pélvico intenso y sordo que, por lo general, empeora al permanecer de pie durante mucho tiempo, al final del día, en torno a la menstruación y tras las relaciones sexuales. Es más frecuente en mujeres que han tenido varios embarazos.
¿Cuáles son los síntomas más habituales?
Dolor pélvico crónico que dura más de 6 meses, sensación de pesadez o presión en la zona pélvica, dolor que empeora al permanecer de pie durante mucho tiempo o al final del día, dispareunia (dolor durante las relaciones sexuales) y dolor poscoital, dismenorrea (menstruaciones dolorosas) y, en ocasiones, varices vulvares o atípicas en las extremidades inferiores. Algunas pacientes también presentan urgencia urinaria o dolor al defecar.
¿Cómo se diagnostica?
El diagnóstico combina una anamnesis minuciosa con pruebas de imagen —en la mayoría de los casos, ecografía Doppler pélvica transvaginal y transabdominal, venografía por resonancia magnética o venografía por tomografía computarizada—. Los equipos de ginecología y de dolor pélvico evalúan y descartan otras causas de dolor pélvico crónico (endometriosis, adenomiosis, miomas, cistitis intersticial, disfunción del suelo pélvico) antes de plantearse la embolización. La venografía selectiva realizada durante la propia intervención constituye la confirmación definitiva.
¿Cómo funciona el procedimiento?
A través de una pequeña incisión en el cuello o la ingle, se introduce un catéter delgado, bajo control de rayos X en tiempo real, hasta las venas ováricas e ilíacas internas. Las venografías selectivas confirman el reflujo, y las venas anómalas se cierran mediante una combinación de microespirales, tapones vasculares y escleroterapia con espuma. Cuando se identifica que el síndrome de May-Thurner o la compresión tipo «cascanueces» son factores contribuyentes, se puede realizar un tratamiento adicional, como la implantación de un stent en la vena ilíaca, en la misma intervención. La intervención suele durar entre 60 y 90 minutos, y la mayoría de las pacientes vuelven a casa el mismo día.
¿Qué es el síndrome de May-Thurner y qué relación tiene con la congestión pélvica?
El síndrome de May-Thurner consiste en la compresión de la vena ilíaca común izquierda por parte de la arteria ilíaca común derecha, que pasa por delante de ella. Esta compresión ralentiza el retorno venoso procedente de la pelvis izquierda y la pierna izquierda, contribuye a la congestión venosa pélvica y puede provocar hinchazón en la pierna izquierda y trombosis venosa profunda (TVP). Cuando se diagnostica el síndrome de May-Thurner durante el estudio clínico, a menudo se coloca un stent en la vena ilíaca junto con una embolización de la vena ovárica para tratar ambos problemas.
¿Qué es el síndrome del cascanueces?
El síndrome del cascanueces consiste en la compresión de la vena renal izquierda entre la aorta y la arteria mesentérica superior. La presión se acumula en la vena ovárica izquierda, lo que contribuye a la congestión venosa pélvica. El tratamiento depende de la gravedad: en determinados pacientes, la embolización de la vena ovárica alivia los síntomas pélvicos, y en los casos graves, el servicio de cirugía vascular valora la colocación de un stent en la vena renal o la realización de un bypass quirúrgico.
¿Afectará el procedimiento a la fertilidad, a las hormonas o a la menstruación?
La embolización de las venas ováricas ocluye las venas que presentan reflujo anómalo; no daña los ovarios en sí y, según las series publicadas, no se asocia con infertilidad, menopausia prematura ni cambios hormonales. Muchas pacientes han llevado a término sus embarazos tras la embolización.
¿Tiene esto algo que ver con las varices que tengo en las piernas?
Puede ser. Cuando las varices del interior del muslo, la parte posterior de la pierna, la vulva o el perineo presentan una distribución atípica —o cuando las varices de las piernas reaparecen tras una ablación safena previa—, el reflujo venoso pélvico es a veces la causa real. Tratar primero la causa pélvica puede aumentar las posibilidades de que el tratamiento de las venas de las piernas tenga éxito.
¿Quién realiza la embolización de las venas ováricas y pélvicas?
La intervención la realizan radiólogos intervencionistas. El estudio diagnóstico y el seguimiento se coordinan con los equipos de ginecología, cirugía vascular, uroginecología y medicina del dolor pélvico del paciente, según corresponda.
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Si llevas meses o años padeciendo dolor pélvico crónico, te han dicho que no hay ningún problema estructural y tus síntomas se ajustan al patrón de congestión venosa pélvica —más intenso al estar de pie, que empeora tras las relaciones sexuales y alcanza su punto álgido al final del día—, el primer paso es una revisión coordinada de tus pruebas médicas previas y de las imágenes venosas pélvicas. Florida Interventional Specialists atiende a pacientes de Tampa, San Petersburgo, Clearwater, Brandon, Wesley Chapel y la región de la Costa del Golfo.
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En nuestra consulta podemos responder a tus preguntas sobre la congestión venosa pélvica, los requisitos para someterte a la intervención, los exámenes previos necesarios antes de la derivación, la recuperación y cómo encaja la intervención en tu atención ginecológica actual.
De lunes a viernes, de 8:00 a 16:00
OVE de un vistazo
- Duración de la intervención:entre 60 y 90 minutos
- Anestesia:local + sedación ligera
- Vía de acceso:cuello (yugular) o ingle (femoral)
- Estancia hospitalaria:alta el mismo día
- El alivio del dolor comienza:en cuestión de semanas
- Duración máxima:de 3 a 6 meses
- Afecta a la fertilidad:No
- En colaboración con:Ginecología, cirugía vascular y medicina del dolor pélvico