Tratamiento guiado por imagen para fugas de quilo, linfoceles y trastornos linfáticos.
Una serie de procedimientos mínimamente invasivos —embolización del conducto torácico, linfangiografía, drenaje y escleroterapia de linfoceles, y embolización de anomalías linfáticas— para el tratamiento de fugas de quilo posquirúrgicas, linfoceles persistentes y enfermedades linfáticas complejas.
El sistema linfático es la red de drenaje silenciosa del organismo: transporta el líquido rico en grasas desde el intestino, a través del tórax, de vuelta al torrente sanguíneo, y elimina el líquido rico en proteínas de todos los tejidos. Cuando esa red resulta lesionada durante una intervención quirúrgica, queda obstruida por un tumor o presenta una malformación congénita, las consecuencias pueden ser debilitantes: un derrame torácico lechoso que no cesa, una gran acumulación de líquido tras una cirugía pélvica, ascitis recurrente o una enfermedad linfática congénita que no responde al tratamiento médico. Las intervenciones linfáticas guiadas por imagen —relativamente nuevas en la radiología intervencionista— resuelven muchos de estos problemas mediante un acceso con aguja fina, sin incisiones, y con hospitalización de un solo día o de una noche.
Qué tratamos
Las intervenciones linfáticas abarcan un conjunto concreto de afecciones que comparten una característica común: el sistema linfático no funciona correctamente. Los motivos más habituales para la derivación son:
Quilotórax y ascitis quilosa
El conducto torácico discurre desde el abdomen hacia arriba a través del tórax y vierte la linfa rica en grasa al torrente sanguíneo cerca de la clavícula izquierda. Cuando se lesiona —lo más frecuente duranteuna esofagectomía, una resección pulmonar con disección de los ganglios linfáticos mediastínicos, una cirugía cardíaca congénita ouna cirugía de la aorta torácica—,el quilo se filtra hacia el tórax (quilotórax) o hacia el abdomen (ascitis quilosa). En primer lugar se intenta un tratamiento conservador: una dieta baja en grasas o rica en triglicéridos de cadena media, octreotida y drenaje con sonda torácica. Cuando la fuga no se resuelve en 1–2 semanas, el siguiente paso esla embolización del conducto torácico (TDE). Tras opacificar el sistema linfático mediante una linfangiografía, se punciona la cisterna del quilo a través del abdomen con una aguja fina, se introduce un microcatéter en el conducto torácico y se sella la fuga mediante microespirales y un adhesivo tisular permanente (cianoacrilato de n-butilo). La mayoría de los pacientes reciben el alta al día siguiente de la intervención.
Linfoceles posquirúrgicos
Un linfocele es una acumulación de líquido linfático que se forma tras una cirugía pélvica, retroperitoneal o de trasplante, es decir, en cualquier lugar en el que se hayan extirpado ganglios linfáticos. Los casos más habituales son:
- Tras una prostatectomía radical con disección de los ganglios linfáticos pélvicos (PLND), se desarrollan linfoceles sintomáticos en una minoría significativa de pacientes sometidos a prostatectomía robótica.
- Tras un trasplante renal, los linfoceles pueden comprimir el uréter o los vasos sanguíneos trasplantados
- Tras una intervención quirúrgica de oncología ginecológica—histerectomía radical o linfadenectomía de estadificación para el cáncer de endometrio, de ovario o de cuello uterino—
- Tras una intervención de cirugía vascular—especialmente tras incisiones en la ingle para realizar un bypass o una intervención aórtica—
La mayoría de los linfoceles se resuelven con la simple colocación de un drenaje percutáneo. Cuando el linfocele persiste o reaparece,la escleroterapia—mediante la instilación de etanol, doxiciclina o povidona yodada a través del catéter— elimina la cavidad y evita tener que volver al quirófano.
Malformaciones linfáticas y anomalías linfáticas complejas
Algunos pacientes nacen con canales linfáticos anormales que les causan problemas de por vida. Entre ellos se incluyenlas malformaciones linfáticasmacrocísticas y microcísticas (a veces todavía denominadas higromas quísticos),la anomalía linfática conductora central (CCLA),la anomalía linfática generalizada (GLA),la linfangiomatosis kaposiforme (KLA) yla enfermedad de Gorham-Stout. La escleroterapia y la embolización desempeñan un papel fundamental en el tratamiento de estos casos complejos, a menudo junto con el tratamiento médico con sirolimus o inhibidores de la vía PI3K.La bronquitis plásticay la enteropatía con pérdida de proteínas tras la intervención de Fontan en la cardiopatía congénita de ventrículo único también se pueden tratar ahora con embolización linfática en el ámbito de la radiología intervencionista pediátrica.
Linfangiografía: diagnóstico y tratamiento en un solo procedimiento
La linfangiografía es tanto una prueba diagnóstica que permite trazar un mapa del sistema linfático como, en algunos casos, un tratamiento en sí mismo. Bajo guía ecográfica, se inyecta aceite etiodizado (Lipiodol) directamente en un ganglio linfático inguinal (linfangiografía intranodal) o en un pequeño vaso linfático del pie (linfangiografía pedal). El medio de contraste recorre el sistema linfático bajo imagen de rayos X en tiempo real, lo que permite identificar el origen de cualquier fuga. En el caso de fugas de quilo posquirúrgicas de bajo caudal, la propia respuesta inflamatoria al medio de contraste puede ser suficiente para sellar la fuga, lo que significa que algunos pacientes se curan solo con la linfangiografía, sin necesidad de embolización.
¿Quién es un buen candidato?
La mayoría de las intervenciones linfáticas son derivadas por el equipo quirúrgico o de especialidad que atiende al paciente: cirugía torácica, cirugía cardiotorácica, cirugía vascular, urología, oncología ginecológica, cirugía de trasplantes, oncología quirúrgica, cirugía de cabeza y cuello, o equipos de especialidades pediátricas. Los perfiles de pacientes más habituales son aquellos con un quilotórax posquirúrgico que no se resuelve, un linfocele recurrente tras una cirugía pélvica o de trasplante, o un niño o adulto con una anomalía linfática compleja. El estudio diagnóstico suele incluir una TC, una linfangiografía por RM (DCMRL) cuando esté disponible, y un análisis del líquido que se filtra (unos triglicéridos superiores a 110 mg/dL o la presencia de quilomicrones confirman que se trata de quilo).
Referencias
- Cope, C. «Diagnóstico y tratamiento de la fuga de quilo postoperatoria mediante cateterización transabdominal percutánea de la cisterna del quilo: un estudio preliminar».J Vasc Interv Radiol. 1998;9(5):727–734.
- Itkin M, Kucharczuk JC, Kwak A, Trerotola SO, Kaiser LR. Embolización no quirúrgica del conducto torácico en casos de fuga traumática del conducto torácico: experiencia con 109 pacientes.J Thorac Cardiovasc Surg. 2010;139(3):584–589.
- Kim YH, Kim DH, Lim YS, et al. Drenaje percutáneo mediante catéter con escleroterapia para el linfocele sintomático tras una cirugía pélvica.J Vasc Interv Radiol. 2019;30(7):1056–1064.
- Dori Y, Keller MS, Rome JJ y cols. Embolización linfática percutánea del flujo linfático pulmonar anómalo como tratamiento de la bronquitis plástica en pacientes con cardiopatía congénita.Circulation. 2016;133(12):1160–1170.
Preguntas frecuentes
¿Qué son las intervenciones linfáticas?
Las intervenciones linfáticas son procedimientos mínimamente invasivos guiados por imágenes que se utilizan para diagnosticar y tratar problemas del sistema linfático. Las más habituales son la linfangiografía intranodal o pedal (una prueba diagnóstica que permite trazar un mapa del sistema linfático), la embolización del conducto torácico (cierre de un conducto torácico con fuga tras una intervención quirúrgica), el drenaje percutáneo de linfoceles y la escleroterapia (tratamiento de acumulaciones de líquido tras una cirugía pélvica o de trasplante), y la embolización o escleroterapia de malformaciones linfáticas y anomalías linfáticas complejas.
¿Qué es un quilotórax y por qué requiere una intervención?
El quilotórax es un líquido lechoso (quilo) que se acumula en la cavidad torácica cuando se lesiona el conducto torácico, lo que suele ocurrir con mayor frecuencia durante una intervención quirúrgica en el esófago, los pulmones o el corazón. Cuando el quilotórax no se resuelve con un tratamiento conservador (dieta especial, octreotida, drenaje con sonda torácica), la embolización del conducto torácico suele permitir sellar la fuga mediante una pequeña punción en el abdomen, lo que evita la necesidad de realizar una toracotomía.
Me han practicado una prostatectomía robótica y tengo un linfocele. ¿Se puede tratar sin cirugía?
Sí. Los linfoceles tras una prostatectomía radical con disección de los ganglios linfáticos pélvicos son muy frecuentes y la mayoría se resuelve con un simple drenaje percutáneo. Cuando un linfocele persiste o reaparece, la escleroterapia —la instilación de un agente esclerosante como el etanol, la doxiciclina o la povidona yodada a través del catéter de drenaje— puede obliterar la cavidad y evitar tener que volver al quirófano. Se utilizan enfoques similares para los linfoceles tras un trasplante renal, una cirugía oncológica ginecológica y una cirugía vascular.
¿Qué es la embolización del conducto torácico?
La embolización del conducto torácico (TDE) es una intervención mínimamente invasiva destinada a sellar una fuga en el conducto torácico. Tras realizar una linfangiografía para visualizar el sistema linfático, se punza la cisterna del quilo a través del abdomen con una aguja fina y se introduce un microcatéter en el conducto. A continuación, se depositan microespirales y un adhesivo tisular permanente (cianoacrilato de n-butilo) para cerrar la fuga. La mayoría de los pacientes reciben el alta al día siguiente de la intervención.
¿Pueden las intervenciones linfáticas ayudar a los niños con problemas linfáticos congénitos?
Sí. Las intervenciones linfáticas pediátricas constituyen una parte importante de esta especialidad, incluyendo el tratamiento del quilotórax congénito, la bronquitis plástica y la enteropatía con pérdida de proteínas tras la intervención paliativa de Fontan en cardiopatías congénitas de ventrículo único, la anomalía linfática de conducción central, la anomalía linfática generalizada, la linfangiomatosis kaposiforme y la enfermedad de Gorham-Stout. Estos casos se tratan en estrecha colaboración con los equipos de cardiología pediátrica, cirugía pediátrica y anomalías vasculares.
¿Las intervenciones linfáticas tratan el linfedema?
El linfedema —una inflamación crónica de las extremidades, que suele aparecer tras una disección de ganglios linfáticos o una radioterapia contra el cáncer— es tratado principalmente por terapeutas certificados en linfedema mediante una terapia descongestiva completa y, en determinados pacientes, mediante cirugía linfática (anastomosis linfovenosa o transferencia de ganglios linfáticos vascularizados) realizada por cirujanos especialistas. La radiología intervencionista linfática puede desempeñar una función diagnóstica mediante la linfangiografía por resonancia magnética y una función intervencionista en complicaciones específicas, pero la atención diaria del linfedema corresponde al equipo especializado en linfedema.
¿Quién realiza las intervenciones linfáticas?
Las intervenciones linfáticas las realizan radiólogos intervencionistas. Estos procedimientos dependen en gran medida de las técnicas de imagen y se coordinan estrechamente con los equipos especializados de cirugía cardiotorácica, cirugía vascular, urología, oncología ginecológica, cirugía de trasplantes y pediatría que se encargan del problema subyacente.
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La mayoría de las intervenciones linfáticas se solicitan como consultas urgentes de hospitalización por parte del equipo quirúrgico que atiende al paciente. En el caso de consultas ambulatorias —como un linfocele recurrente, una fuga de quilo crónica o un niño con una anomalía linfática compleja—, el primer paso consiste en una revisión coordinada de las pruebas de imagen y el historial quirúrgico previo. Florida Interventional Specialists atiende a pacientes de Tampa, San Petersburgo, Clearwater, Brandon, Wesley Chapel y la región de la Costa del Golfo.
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En nuestra consulta podemos responder a sus preguntas sobre las intervenciones linfáticas, los requisitos para someterse a ellas, los exámenes previos necesarios para la derivación y cómo encaja el procedimiento con su tratamiento quirúrgico o la atención especializada que ya recibe.
De lunes a viernes, de 8:00 a 16:00
De un vistazo
- Procedimientos:linfangiografía, embolización del conducto torácico, escleroterapia de linfoceles, embolización de anomalías
- Anestesia:sedación o anestesia general
- Estancia hospitalaria:desde el mismo día hasta una noche
- En colaboración con:cardiotorácica, vascular, urología, ginecología oncológica, trasplantes y pediatría
